Abrazando Tu Recuerdo
Si hubiese sabido que esta sería la última vez que te vería,
que vería tus ojos llenos de luz, vida y alegría,
te habría abrazado más fuerte…
tan fuerte, que el momento quedaría perpetuado en el tiempo.
Pero ahora solo me queda recordarte.
Vives como una fotografía en mi mente,
una fotografía que no envejece,
como un carrusel que da vueltas día tras día,
aferrado a la idea de que no es cierto que te fuiste.
Pero mientras más me aferro, más dolorosa es la realidad.
Es irónico… pasamos mucho tiempo juntos,
tan juntos que no sabía lo que era estar lejos de ti.
Siempre decíamos que habría tiempo,
y ya no lo hay.
Ahora estás tan lejos y te siento tan cerca,
tan cerca y no puedo tocarte,
tan cerca y no puedo verte,
tan cerca y no puedo hablarte,
tan cerca y no puedo abrazarte…
tan lejos y tan cerca al mismo tiempo.
Esta realidad es como estar en el infierno…
un infierno que no quema ni castiga, pero duele.
Como una herida abierta que no sana con el tiempo.
¿Será el tiempo la mejor medicina para este dolor?
No lo sé… tal vez sí, tal vez no.
Quizás no existe nada que sane esto,
es irremediable, irreversible.
Solo queda acostumbrarme…
acostumbrarme, como lo hice contigo.
Solo quiero mirar tus ojos una vez más,
aquellos ojos llenos de luz,
para volver a sentir…
eso que ya no siento,
eso que ya no recuerdo,
eso que ya es desconocido para mí,
eso que tal vez ya olvidé.